HOSTEL CASA LA HUERTA




Llegue a esta casa cuando la estaban reformando, yo vi un gran potencial, dándole un giro al completo, aportándole al cliente un valor y dándole diferenciación porque los clientes tienen que quedarse, pero sobre todo que querer volver. De hay el contar con una interiorista es muy importante, los negocios tienen que llevar un foco, necesario y es atraer a clientes, además que siempre quieran repetir. 

Hacer un proyecto de decoración para un hostel con historia 


Este hostel (casa de huesped) esta ubicado en el pueblo de La Campana (Sevilla). Este hostel lo componen 3 habitaciones, y zonas comunes donde se encuentra el lounge, la cocina y un patio exterior.

Para su decoración, sus propietarios querían traer la historia del pueblo a la vivienda. Su ubicación antiguamente era una zona donde había una huerta, con una noria de agua, unas calles de piedras antiguas. En la zona del lounge se colocaron un sofá con sus butacas a juego originales del siglo XVII, en nogal tallado y asiento tapizado original, porque si pensamos en retapizar pero como íbamos a tocar esa obra de arte tan bien conservada. 

El aparador, es un mueble restaurado, se compro hace unos 25 años y aprovechamos las vitrinas de la parte superior para hacer un armario para las habitaciones individuales. Además de tener fotos de los años 20 y 30 de como estaba el pueblo.
 
Hostel casa la huerta

Para los dormitorios queríamos escoger la misma línea, pero en diferentes versiones para poderlas diferenciar , morrón, ocre y un naranja, todo en tonos apagados que nos recuerden a lo envejecido para ayudar a la historia de este Hostel. 





Se tenia que incluir los baños dentro de los dormitorios, los propietarios lo adaptarón lo mejor posible 



El color, dentro de la misma línea, tiene mucha importancia en toda la casa. Puertas escogidas en un tono verde pastel, armarios de con color en las habitaciones combinando con los cabeceros hechos a medida y tapizados por nuestro tapicero. 



Armarios restaurados, eran vitrinas del mueble aparador, se le añadieron una patas, pintamos y empapelamos su interior. 



Para los aseos del interior de las habitaciones se utilizaron pavés, para hacer las separaciones entre duchas y váter, y quedando dentro de la habitación. 


En la cocina utilizamos el azulejo metro en beige, combinando una de las paredes en papel pintado imitación ladrillo y para el techo papel pintado también con cuarterones. La cocina se restauró, el mobiliario se conservo, solo se pintaron las puertas en en un blanco roto, aportándole luz a la estancia.




Y su mayor potencial, los patios. El patio interior tiene un gran castillete mucha luz y ventilación, y para el patio exterior, perfecto para disfrutar de largos desayunos y tener momentos de desconexión. Pasar la tarde en el exterior disfrutando del sol y del tiempo, que tanto nos hace falta. 

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